Un sistema de alcantarillado colapsado o malos olores imprevistos pueden ahuyentar a tus clientes y afectar las finanzas de tu negocio de comidas. La solución es simple: instalar y mantener una trampa de grasas.
¿Qué ganas al hacerlo?
Pon en práctica el cuidado de tu cocina: no arrojes aceite usado al lavaplatos ni viertas grasas líquidas directamente.

